jueves, 14 de junio de 2007

¿Utopía de un bombero?

A los veinte años incendiario, a los cuarenta bombero.

Que sencillo y cierto este dicho popular: ¿qué habrá ocurrido en mi mente para que se produzca este cambio sin resistencia alguna?

A mí, que me gustaba jugar a los soldados con mis primos, que coleccionaba soldaditos de plomo, que había guardado las mecánica popular, de mi padre, de los años 40 (todas con materiales de guerra), que tenía una colección de fotos de aviones de combate americanos, que casi odiaba a los rusos, que me alegré enormemente por el triunfo israelí en el 67, que a mi egreso del secundario opté por ingresar a la aeronáutica militar; estimo que fue cuando me pregunté el ¿Por qué?, y creo que ahí comenzó todo este proceso.

En eso tienen que ver casi todos mis maestros en la cuestión del discernimiento y por supuesto mi familia con su historia en las espaldas.

¿Por que la guerra, que sentido tiene?, seguramente ninguno, solamente intereses y/o fanatismos religiosos.

¿Puede haber algo más siniestro que eso? y no hablo solamente de la guerra tradicional hablo de muchos tipos de guerra, las de los barrios, la de los "narco", la de las fracciones políticas, las económicas, etc., etc.: es decir todo aquello que produce muerte efectiva e instaura muerte latente en un entorno de gente inocente cuyo único pecado es vivir en el terreno de los hechos.

Hace un poco más de 35 años que comenzó este proceso de rechazo que fue formando cada vez más profundamente estas convicciones y la búsqueda ha sido casi desde ese entonces una herramienta, que con la resistencia y la esperanza (como expreso en un post anterior), han tutelado mi existencia.

Jean Guitton dice muy claramente algo que se puede aplicar en todos las etapas de nuestras vidas y a todas nuestras tareas: "mientras más se busca más se encuentra, por el contrario, cuando se deja de buscar, más se pierde lo que se había encontrado".

La estupidez humana, la estupidez de los intereses, la estupidez de la indiferencia, la estupidez de lo que solamente me interesa sin mirar para el costado, es el detonante para esta carrera de guerras, guerritas y más guerras que terminan siempre en lo mismo y en lo que la humanidad recae una y otra vez.

¿Por qué los extremos siempre prevalecen sobre la sensatez? Nada es viable dentro esos regímenes: ni comunismo, ni marxismo, ni liberalismo, ni neo liberalismo; los primeros directamente anulan a las democracias y los segundos las condicionan.

La educación, esa palabra que acompaña a esta definición, "educación es liberación", es la esperanza de poder contrarrestar toda esta marea de desaciertos y hay un solo lugar de donde empezar y es por uno mismo, apagando el incendio interior.

Esa es una de mis convicciones.

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