miércoles, 30 de abril de 2008

Otoño

Aunque todas tienen su encanto, es particularmente la época del año que más me gusta. La más calma, la más predecible, la más acogedora. Cielos claros y ambiente calmo acompañando a la naturaleza hacia su letargo invernal.


Los árboles comienzan a cambiar el color de su vestimenta, la profundidad del bosque se aclara dando paso los distintos tonos de verdes a los amarillos brillantes y a una múltiple gama de ocres.









Las primeras heladas terminan de sazonar los granos para las últimas cosechas de la temporada y disfrutaremos de los últimos días para poder regalarnos unos buenos almuerzos campestres al aire libre (parrilla o asadores mediante).






Creo que es un buen ejercicio animarse a vivir todos los momentos. Reconocer el presente y descubrirlo a cada instante en el entorno natural que nos rodea es algo que revive ciertas convicciones; en ronda slow de amigos ya lo hemos considerado y es un tema, que requerirá alguna referencia más extensa…”confort, no necesariamente significa calidad de vida”, es más me animo a pensar que no es condición absoluta para lograrla y vivirla intensamente.







Comenzar el día luego de un buen descanso y observar lo que la naturaleza nos regala gratuitamente es un buen comienzo de jornada.


2 comentarios:

Dargne.... dijo...

en ste agitado mundo, vemos pasar la vida en un instante, sin permitirnos contemplar lo bello que pasa ante nuestros ojos, al llegar a tu blog, hubo un instante de paz y serenidad en mi alma. considerate dentro de mis links favoritos. Enhorabuena.
Atte. http://sololaneta.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Que buena onda Hector! Estaba llegando al punto de sentirme culpable por estar bien sabiendo que para tantos sobrevivir un dia mas es ya un exito! Anda preparando los Tramontina para cortar el bife de zochori!
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