lunes, 28 de mayo de 2007

Caras y caretas


Caras y caretas, si, como la revista, (quizá alguno se acuerde) así se muestran los gobiernos o los poderosos de turno, sin distingo político y por consiguiente sus seguidores. Siempre están mutando e inventando razones, nunca mostrarán las verdaderas intenciones.
Un párrafo del artículo de opinión, de Mario Vargas Llosa editado hache muy pocos días por LNOL, me fortalece en este parecer: "Democrático o autoritario, el poder funciona siempre dentro de unas coordenadas en las que razones de actualidad, patriotismo, oportunidad, ideología o fe ofuscan a menudo el juicio y pueden desnaturalizar la verdad. El patriotismo, por ejemplo, es riesgoso en términos científicos, porque, como dijo Borges, dentro de él "sólo se toleran afirmaciones".
Ejemplos tenemos todos los días, de derecha, de izquierda, totalitarios, fundamentalistas e incluyendo a los democráticos; en todos, "las verdades oficiales son rasgo característico de las sociedades autoritarias".
¿Por que pasa eso en las sociedades democráticas? Por estructura política eso no debería suceder, pero ocurre que en mayor o en menor medida son todas imperfectas y dejan resquicio para esas manipulaciones de poder.
No se puede ser democrático para dentro y no serlo para fuera. El instinto colonialista del poder, no se demuestra solamente por conquistas de tierras, (casi inútiles en estos tiempos) se canaliza por un estado generalizado de injerencia; provocar la dependencia monetaria y la oscura usurpación de recursos condicionados por una discriminatoria obligación de liberalización, concluyendo con las más cruentas, como lo son las intervenciones militares y las económicas.
Por ahora las democracias no han logrado contrarrestar convenientemente las desviaciones del poder generado en las economías de mercado, adoptadas por casi todos los gobiernos. Ese poder centraliza su lobby con la concentración y ostentación manipuladora de noticias que significa tanto "combo" de empresas informativas en manos de unos pocos. El resultado es "la historia oficial", la historia del que gana, si exactamente así, del que gana como si se tratara de un deporte.
La educación es liberación y eso es lo que puede controlar y revertir ciertas situaciones de imposición y dependencia, pero sucede que a la educación y a la calidad e vida se la han "confundido" con instrucción y confort, produciendo una componenda que promueve hastío y desinterés con la consiguiente falta de responsabilidad social.
Las sociedades democráticas demoran sus acciones, actúan más por necesidad y urgencia que por construcción y previsión. Estas sociedades "democráticas" actúan, tarde, pero actúan, como sucedió con la guerra de Vietnam y como ocurrirá con esta cínica acción en Irak entre tantas otras.
De la otra punta, del lado de sociedades totalitaristas comunistas o fundamentalistas los controles, por parte del pueblo, son por ahora impensables y menos de que se ejecuten de una forma incruenta; a uno le cuesta imaginar la situación real de esos pueblos oprimidos.
Será deber del concierto de sociedades, "tildadas de superiores", tutorar o mejor dicho controlar ciertas acciones tratando de no convertir esas acciones en injerencias respetando la autodeterminación de los pueblos.
También será deber nuestro accionar para remover las caretas y dejar ver las intenciones ocultas, de las desviaciones de turno, que al final comprometen la seguridad de nuestros pueblos.



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