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martes, 16 de junio de 2009

Cromagnon: ¿Y nosotros (los padres) que?

Nada a cambiado, ni hay reconocimiento real del estado de situación, o por lo menos yo lo vivo y lo siento así.

La “noticia” reza así:

La Fiscalía pidió la pena de 23 años de cárcel para Chabán. En el alegato, que terminó esta noche, también solicitó 16 años para Raúl Villarreal, "mano derecha" del ex gerenciador de Cromagnon, y 15 para la banda Callejeros. (03/6/09, La Nación)

Hace algún tiempo Mex Urtizberea, en enero de 2005, recreaba el enojo y la impotencia sobre situaciones que observamos y vivimos todos los días.

Escribía Mex al final de su postura: 

“Estamos menos civilizados que el hombre de Cromagnon, menos avanzados, organizados, evolucionados.

Somos la República atada con alambre, hecha de cartón y media sombra, de coimas y negligencias, de piolas, bananas, vivos, langas, cancheros, pistolas, winers. De inspectores sólo de quioscos. De permisos permitidos ineficazmente.

Somos la República en emergencia, sin puertas de emergencia; en llamas, sin matafuegos.

Somos la República en la que una cadena de irresponsabilidades termina en una puerta de salida cerrada con cadena.

Somos la República de los 185 muertos porque sí.

Republiqueta de Cromagnon es tu nombre, Argentina”.

A esta protesta, en línea con varios libros que transcriben un motón de quejas y apreciaciones certeras de nuestras deficiencias sociales, como los de Mario Mactas (Monólogos rabiosos y El enano argentino), le falta una “pata”.

¿Y nosotros (los padres) qué?

Revisé lo que había escrito en septiembre de 2005 y veo que nada ha cambiado, por eso transcribo exactamente parte del post: “Luego de leer las noticias……notas de la tragedia del Once (Cromagnon), que se han cambiado los cargos, que se reavivan los odios o que se tranquilizan por el curso de las acciones etc., vuelvo a leer lo que he escrito y me encuentro en problemas, dudo y sospecho que es una expresión de deseo, una necesidad insatisfecha y lejana.
Siempre tuve una opinión definida sobre el tema desde el primer momento, siempre pensé que no se debía o que no alcanzaba con tratar de responsabilizar a tal o cual persona, cuando la responsabilidad caía sobre todos nosotros. No tengo, ni relación indirecta sobre el acontecimiento, pero nuestra idiosincrasia no nos da elementos para desligarnos de ella.
No podemos negar nuestra decadencia social y moral.
Familiarmente dejamos mucho que desear como padres; nos plegamos fácilmente a las modas sociales, nos gusta mucho la comodidad, muchísimas veces “compramos o pagamos” la voluntad, conducta o el tiempo de nuestros hijos, eludimos la obligación de poner límites y los sobreprotegemos, consentimos o apañamos.
Pedagógicamente en los colegios privados generalmente se privilegia la instrucción sobre la educación, en los públicos sistemáticamente corremos tras las necesidades básicas, las personales como las del alumnado, descuidando las esenciales y en los confesionales la obligación de enseñar con el ejemplo se confunde con neo conductas religiosas especulativas y sin contenido.
Es moneda corriente y se palpa que, las empresas estatales, las mixtas, las privatizadas, las particulares, las financieras y los medios de comunicación usando como excusa tener que respetar “las reglas del juego” ingresan en connivencia (definición de la Real Academia: disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven) o en confabulación(Dicho de dos o más personas: Ponerse de acuerdo para emprender algún plan, generalmente ilícito) con el poder de turno.
No fue producto de la casualidad lo que sucedió:
Muchos padres, dejaron ir a sus hijos, muchos padres no sabían donde habían ido sus hijos y muchos padres fueron con sus hijos.
Si no sabemos discernir cuando un producto es potencialmente peligroso, como podemos enseñar a diferenciarlo. No nos subiríamos a la montaña rusa sin ponernos los cinturones de seguridad y menos si detectamos algún riel en mal estado.
Si no supimos enseñar o marcar límites, es más que probable, que nuestros hijos, hasta inconscientemente prendan una bengala o una cañita voladora en frente de un depósito de combustible. Si no supimos interponernos entre lo mediático y la realidad,induciendo a la responsabilidad, es más que probable que nuestras hijas solteras o casadas o nuestros matrimonios jóvenes, con hijos, no solamente dejen a sus pequeños en baños usados como guarderías.
Si no ejercemos esas dos acciones el resultado será que estamos ayudando a formar (deformar), personas precoces con una falta de responsabilidad y sentido común llamativos. Precoces sobre todo en lo técnico y en la sexualidad, con una marcada e innata irresponsabilidad y como consecuencia indirecta hasta seremos (somos) responsables de la precocidad en la delincuencia.
Responsabilidad empresarial hubo…. y mucha (ídolos y empresario)
Responsabilidad política hubo….y mucha (inspectores y municipio)
¿Por qué no está cuestionado nuestro accionar como padres?
Lo único que escuché sensato fue la autocrítica de una madre por televisión dentro de las primeras 24 horas de ocurrido el hecho, después nada más. Debe ser porque no vende.
Hace bastante tiempo que el tipo de prensa buscadora del raiting y del sensacionalismo junto con varios aspectos “legales” dudosos han convertido a nuestra justicia en un verdadero juego de adultos en donde la razón y la verdad ocupan un segundo plano.
Pero tampoco podemos trasladar culpas (muy argentino) o levantar un dedo acusador porque estas acciones para mantenerse necesitan consumidores y esos somos nosotros.

Usando la fórmula que uso muy a menudo:

Un piojo, casualidad

Dos piojos, coincidencia

Tres piojos…piojosos, al aplicarla nos daría; re piojosos a la enésima potencia.

Seguramente muchos “padres” no estén de acuerdo con lo que expreso, seguramente condenen la opinión, pero nada me da a pensar distinto.

Estamos socialmente en caída libre y los que deberíamos tirar de la cuerda para que el para caídas se despliegue, no sabemos, ni nos interesa aprender como hacerlo.

 

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domingo, 25 de enero de 2009

Pensamientos afines

Esta es una pretendida presentación a lo que desearía que fuera parte de mi contribución a la vida de los míos, a mi entorno social y a todos los que de alguna forma participan de estos momentos de mi necesidad interior de expresión.

Existe una línea de pensamientos ligados al pluralismo, exentos de ideologías partidarias y autoritarias, exentos de fanatismos y por sobre todas las cosas exento de intereses. Pensamientos que van más allá de lo ecuménico, que propician la cultura de la relación y el diálogo sobre todo tipo de barreras, razas y credos, pensamientos afines a la universalidad. Una universalidad que no tiene nada que ver con la globalización, basada en el desarrollo del individuo desestimando cualquier conducta que promueva al individualismo.

Así presentado pareciera muy difícil de entender, pero leyendo las premisas a partir de las apreciaciones de un genio contemporáneo, la visión se comprende casi por simple deducción.

A continuación comparto con ustedes algo a lo que no tenemos la posibilidad de recurrir comúnmente.

MI VISIÓN DEL MUNDO, por Albert Einstein

“Los ideales que iluminaron y colmaron mi vida desde siempre son: bondad, belleza y verdad. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud”. Einstein.

LA VIDA SENCILLA

Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.

LIBERTAD Y SENTIDO DEL HUMOR

No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: “Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere”, me bastó desde mi juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse una traba, y me ayudó a no tomarme demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así pues, veo la vida con humor.

BONDAD, BELLEZA Y VERDAD

No tiene sentido preocuparse por el sentido de la existencia propia o ajena desde un punto de vista objetivo. Es cierto que cada hombre tiene ideales que le orientan. En cuanto a eso, nunca creí que la satisfacción o la felicidad fueran fines absolutos. Es un principio ético que suelo llamar el Ideal de la Piara.

Los ideales que iluminaron y colmaron mi vida desde siempre son: bondad, belleza y verdad. La vida me habría parecido vacía sin la sensación de participar de las opiniones de muchos, sin concentrarme en objetivos siempre inalcanzables tanto en el arte como en la investigación científica. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud.

PASIÓN POR LA JUSTICIA SOCIAL Y LA SOLEDAD

Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecución de un compromiso social, y mi completa carencia de la necesidad de compañía, de hombres o de comunidades humanas. Soy un auténtico solitario. Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos ni aún a la familia más cercana. Si siempre fui algo extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.

DEMOCRACIA, ESTADO E IDOLATRÍA

Mi ideal político es la democracia. El individuo debe ser respetado como persona. Nadie debería recibir un culto idolátrico. (Siempre me pareció una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré, con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar.)

sé, claro está, que para alcanzar cualquier objetivo hace falta alguien que piense y que disponga: un responsable. Pero de todos modos hay que buscar la forma de no imponer a dirigentes. Deben ser elegidos. Por eso estuve siempre contra sistemas como los que hoy priman en Italia y en Rusia. Me parece que la solución está en lo que hicieron los Estados Unidos: un presidente elegido por tiempo suficientemente largo, y dotado de los poderes necesarios para asumir toda la responsabilidad. Valoro, en cambio, en nuestra concepción del funcionamiento de un Estado, la creciente protección del individuo en caso de enfermedad o de necesidades materiales.

Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante; lo es el individuo creador, sensible: la personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.

GUERRA Y PRENSA

Con esto paso a hablar del peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército, al que odio. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido y el dichoso patriotismo. ¡Qué cínicas, qué despreciables me parecen las guerras! ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en una acción tan vil!

A pesar de lo cual tengo tan buena opinión de la humanidad, que creo que este fantasma se hubiera desvanecido hace mucho tiempo si no fuera por la corrupción sistemática a que es sometido el recto sentido de los pueblos a través de la escuela y de la prensa, por obra de personas y de instituciones interesadas económica y políticamente en la guerra.

LA RELIGIÓN Y LA ETERNIDAD DE LA VIDA

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede asombrarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido.

Esta experiencia de lo misterioso -aunque mezclada de temor- ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la belleza más resplandeciente sólo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.

En ese sentido, y sólo en éste, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo, que -en otras palabras- tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal; que las almas débiles alimenten esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo.

A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la Naturaleza.

ALBERT EINSTEIN, en Mi visión del mundo, Tusquets Editores.

viernes, 16 de mayo de 2008

Repaso

Mi reloj temporario no coincide con el almanaque, para mí el año termina y comienza a fin de junio. Es cierto que lo condicionan ciertos factores; una actividad laboral más tranquila que coincide con el receso vacacional y los chicos, que ya están grandes, se manejan solos (queda uno solo en escolaridad primaria). Estas son circunstancias preponderantes para ayudarme a comprender que me siento muy cómodo con esa ubicación en el tiempo.

Mi reloj biológico casi coincide con el de la naturaleza (de estos lares), ella reanuda su tarea a mediados de agosto para mantenerse en reposo a partir de los finales de mayo.




Estaba repasando el álbum fotográfico coincidente con este lapso de tiempo y ordenando algunas para compartir en el blog. He separado algunas para poder representar con imágenes lo que más se refleja en mi interior y he visto automáticamente varias facetas de mis gustos.

Evidentemente creo que le tengo cierta alergia a las aglomeraciones con su burocracia y eso fue desde siempre. Con intermitencia he luchado contra ellas, siempre me han vencido, pero hace ya algún tiempo que he aceptado que existen y trato, no de estar al servicio o pendiente, sino servirme de ellas. No por nada el dicho reza “a los veinte años incendiario y a los cuarenta bombero”.

Vivo a las afueras de una localidad en constante crecimiento y si tuviera que trasladarme preferiría (si pudiera), elegir una vivienda en alguna “aldea” cercana, que una “casa” de la ciudad. De departamentos ni hablemos, preferiría una choza.

No he aprendido a ser “bicho de ciudad” y he comprendido que, como dice una vieja canción de niños “ni lo quiero ser”.

Aunque al principio intenté, no he fumado en toda mi vida ni un solo paquete completo de cigarrillos y eso fue antes de los veinte años; aunque los usé algún tiempo, hace como veinte años que no me coloco un reloj en la muñeca; nunca me gustó la Coca cola ni las hamburguesas, elijo las elaboraciones caseras; creo que la actual publicidad trata de vender en el mejor de los casos solamente el 50% de la verdad y detesto las colas (las de los trámites, no confundan), como el consumo masivo; me gusta la ropa informal y sufro cuando tengo que usar traje; no me gustan las oficinas, ni los trabajos en serie, prefiero las actividades con relaciones sociales y los trabajos con participación mayoritaria del entorno natural, entiendo que ellos si ayudan más realmente a comprender y transitar la vida.

También se y comprendo que todo lo que no me gusta o mejor dicho, la mayoría de las cosas que no me gustan, son en mayor o menor

medida necesarias y creo que mi rechazo, radica más hacia el problema de los sistemas de implementación de las tareas para hacer esos trabajos, pero eso es otro tema mucho más extenso y para exponerlo en otro momento.

No creo en el hombre máquina automatizado, no acepto que me lo impongan ni que me obliguen a imponerlo; creo en la responsabilidad, que para lograrla se necesita un ejercicio de respeto continuo y aunque muchas veces fallemos, no debemos nunca dejar de volver a intentarlo.

Detecto que estos son los motivos principales que me llevaron a elegir las fotos de hoy, en este repaso desde las vacaciones de junio pasado hasta esta estación de otoño.



domingo, 2 de septiembre de 2007

Nada, ni nadie

Se dice que uno se encarna en sus dichos y que a fuerza de repetirse ciertas consignas, estas se traslucen en los actos que realizamos en cada día y en cada momento de nuestras vidas.

Hace algún tiempo he recuperado un ejercicio que tenía relegado, tristemente olvidado en algún rincón de mí ser; situación producto de los cascotazos que nos da la vida casi siempre generados por el 99 por ciento de negligencias propias.

He vuelto a mirar el entorno, a vivir la familia, a los amigos, a prestar atención a la naturaleza y ¡ho! Felicidad, a sorprenderme todos los días con matices distintos.

He vuelto a sacar fotos y a observar en ellas lo que en la realidad vi.




Por eso digo y repito…que nada ni nadie, me aleje de este ejercicio.

martes, 26 de junio de 2007

Dios no tiene la culpa

Hay cosas que se van expresando y que lógicamente uno va incorporando a una razón personal de pareceres y en lo que se refiere a las relaciones humanas de cualquier tipo creo que es lo que se debe hacer.

Atender o abordar esas relaciones desde lo secular, aunque se profese alguna fe, es a mí entender condición indispensable para el entendimiento en la mayoría de las situaciones. Las relaciones no pueden comenzarse con antagonismos y para estos casos las religiones son un escollo.

Lo que en todo caso debería ayudar a la cordura y a una simplificación de la comprensión debido a las pretendidas elevaciones de espíritu que generarían tales religiones, se convierten en apasionamientos irreductibles originados por el miedo y la pobreza de ese mismo espíritu.

Es cierto y uno lo comprueba paso a paso, que no hay ninguna diferencia entre una buena persona atea o agnóstica con un buen creyente y quizá, por no decir seguramente, tendremos mucha más maldad y cinismo en un mal creyente o en un mal ateo (que es otra religión), que en un agnóstico.

Los deseos de libertad y trascendencia inherentes a la humanidad se rigen por una moral que también le es propia, en la que intervendrá una ética que nos hará diferenciar de cualquier conducta animal.

El juicio moral personal, tutelará desde el paso al uso de la razón, todas las acciones y relaciones, y nuestra educación y conducta hablarán por si solas; SOMOS IMPERFECTOS y para todos los que nos consideremos creyentes de algún Dios creo que no debemos involucrarlo en esto, tenemos la libertad y de nuestros errores no podemos hacerlo responsable.

jueves, 14 de junio de 2007

¿Utopía de un bombero?

A los veinte años incendiario, a los cuarenta bombero.

Que sencillo y cierto este dicho popular: ¿qué habrá ocurrido en mi mente para que se produzca este cambio sin resistencia alguna?

A mí, que me gustaba jugar a los soldados con mis primos, que coleccionaba soldaditos de plomo, que había guardado las mecánica popular, de mi padre, de los años 40 (todas con materiales de guerra), que tenía una colección de fotos de aviones de combate americanos, que casi odiaba a los rusos, que me alegré enormemente por el triunfo israelí en el 67, que a mi egreso del secundario opté por ingresar a la aeronáutica militar; estimo que fue cuando me pregunté el ¿Por qué?, y creo que ahí comenzó todo este proceso.

En eso tienen que ver casi todos mis maestros en la cuestión del discernimiento y por supuesto mi familia con su historia en las espaldas.

¿Por que la guerra, que sentido tiene?, seguramente ninguno, solamente intereses y/o fanatismos religiosos.

¿Puede haber algo más siniestro que eso? y no hablo solamente de la guerra tradicional hablo de muchos tipos de guerra, las de los barrios, la de los "narco", la de las fracciones políticas, las económicas, etc., etc.: es decir todo aquello que produce muerte efectiva e instaura muerte latente en un entorno de gente inocente cuyo único pecado es vivir en el terreno de los hechos.

Hace un poco más de 35 años que comenzó este proceso de rechazo que fue formando cada vez más profundamente estas convicciones y la búsqueda ha sido casi desde ese entonces una herramienta, que con la resistencia y la esperanza (como expreso en un post anterior), han tutelado mi existencia.

Jean Guitton dice muy claramente algo que se puede aplicar en todos las etapas de nuestras vidas y a todas nuestras tareas: "mientras más se busca más se encuentra, por el contrario, cuando se deja de buscar, más se pierde lo que se había encontrado".

La estupidez humana, la estupidez de los intereses, la estupidez de la indiferencia, la estupidez de lo que solamente me interesa sin mirar para el costado, es el detonante para esta carrera de guerras, guerritas y más guerras que terminan siempre en lo mismo y en lo que la humanidad recae una y otra vez.

¿Por qué los extremos siempre prevalecen sobre la sensatez? Nada es viable dentro esos regímenes: ni comunismo, ni marxismo, ni liberalismo, ni neo liberalismo; los primeros directamente anulan a las democracias y los segundos las condicionan.

La educación, esa palabra que acompaña a esta definición, "educación es liberación", es la esperanza de poder contrarrestar toda esta marea de desaciertos y hay un solo lugar de donde empezar y es por uno mismo, apagando el incendio interior.

Esa es una de mis convicciones.

sábado, 26 de noviembre de 2005

La Suerte

La suerte ….. existe?

La suerte fuera de los juegos de azar ¿existe?
Me animaría a decir que no.
La vida te da “sorpresas, sorpresas te da la vida” y también muchas oportunidades.
Cuántas veces hemos experimentado o escuchado, “se me presentó tal oportunidad, ¡qué suerte!”
La supiste aprovechar; bienvenido sea. Fue una mezcla de oportunidad y conocimiento, como decía el Nano Serrat. Si resultó fructífero yo diría también vocación (disposición, aptitud) o sea como dice el diccionario: inclinación a cualquier estado, profesión o carrera.
Muchas veces también el poder discernir ante una “suerte” disfrazada de tentación ha sido un verdadero acierto. En ese momento intervienen los mismos elementos, se presenta una oportunidad, se activa el conocimiento y lo ejecuta la disposición.
La idea personal de la libertad que habremos podido cultivar realizará todo lo demás y nuestras acciones reflejarán fielmente nuestro crecimiento.
Ni la buena y ni la mala suerte son un regalo; son situaciones que te desafían.

jueves, 29 de septiembre de 2005

De color esperanza

(Como la canción)

El color de fondo que elegí para mis presentaciones y que normalmente prefiero en mi escritorio es el verde. Dicen que es el color de la esperanza y eso en mi caso es una realidad.
Siempre la esperanza me sostuvo en los momentos más difíciles, me rescató de los más oscuros, permanentemente me impulsó en los emprendimientos y hoy guía mi proyecto de vida.
Es cierto que también con el correr del tiempo hubo apuntalar esa esperanza, dotarla de escudos que la protejan. Confieso que esos protectores fueron surgiendo espontáneamente en el afán de preservarla y mantenerla viva.
Tomar esas actitudes de defensa, siempre me han exigido un esfuerzo adicional; nunca fueron situaciones cómodas y al comienzo todas generaban dudas, pero una vez asumidas y comprendidas terminaban reforzando la voluntad de confiar y enarbolar más alto esa esperanza.
Incorporar la firmeza y la resistencia, no fue tarea fácil, más aún cuando la firmeza necesita esgrimir razones y la resistencia un espíritu templado.
La firmeza me ayuda a construir mi libertad con convicción y dignidad y la resistencia a practicar una reflexión madura, comprometida y constructiva de la realidad personal y social.
Comprometerse es sinónimo de solidaridad, ejercer la solidaridad es reconocer al prójimo y reconocer al prójimo en su espíritu, es tener esperanza de poder recuperar y sostener los valores que nos ayuden a formar una sociedad que no se apoye solamente en conseguir un mayor confort de vida (consumismo), sino también una mejor calidad de vida .
Comenzar por lo personal, continuar en lo familiar y transmitirse en la sociedad.

Pero hoy es uno de esos días en que necesito reforzar la resistencia, esa palabra sobre la que tan bien se expresara don Ernesto Sábato.

Luego de leer las noticias……notas de la tragedia del Once (Cromagnon), que se han cambiado los cargos, que se reavivan los odios o que se tranquilizan por el curso de las acciones etc., vuelvo a leer lo que he escrito y me encuentro en problemas, dudo y sospecho que es una expresión de deseo, una necesidad insatisfecha y lejana.
Siempre tuve una opinión definida sobre el tema desde el primer momento, siempre pensé que no se debía o que no alcanzaba con tratar de responsabilizar a tal o cual persona, cuando la responsabilidad caía sobre todos nosotros. No tengo, ni relación indirecta sobre el acontecimiento, pero nuestra idiosincrasia no nos da elementos para desligarnos de ella.
No podemos negar nuestra decadencia social y moral.
Familiarmente dejamos mucho que desear como padres; nos plegamos fácilmente a las modas sociales, nos gusta mucho la comodidad, muchísimas veces “compramos o pagamos” la voluntad, conducta o el tiempo de nuestros hijos, eludimos la obligación de poner límites y los sobreprotegemos, consentimos o apañamos.
Pedagógicamente en los colegios privados generalmente se privilegia la instrucción sobre la educación, en los públicos sistemáticamente corremos tras las necesidades básicas, las personales como las del alumnado, descuidando las esenciales y en los confesionales la obligación de enseñar con el ejemplo se confunde con neo conductas religiosas especulativas y sin contenido.
Es moneda corriente y se palpa que, las empresas estatales, las mixtas, las privatizadas, las particulares, las financieras y los medios de comunicación usando como excusa tener que respetar “las reglas del juego” ingresan en connivencia (definición de la Real Academia: disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven) o en confabulación (Dicho de dos o más personas: Ponerse de acuerdo para emprender algún plan, generalmente ilícito) con el poder de turno.
No fue producto de la casualidad lo que sucedió:
Muchos padres, dejaron ir a sus hijos, muchos padres no sabían donde habían ido sus hijos y muchos padres fueron con sus hijos.
Si no sabemos discernir cuando un producto es potencialmente peligroso, como podemos enseñar a diferenciarlo. No nos subiríamos a la montaña rusa sin ponernos los cinturones de seguridad y menos si detectamos algún riel en mal estado.
Si no supimos enseñar o marcar límites, es más que probable, que nuestros hijos, hasta inconscientemente prendan una bengala o una cañita voladora en frente de un depósito de combustible. Si no supimos interponernos entre lo mediático y la realidad, induciendo a la responsabilidad, es más que probable que nuestras hijas solteras o casadas o nuestros matrimonios jóvenes, con hijos, no solamente dejen a sus pequeños en baños usados como guarderías.
Si no ejercemos esas dos acciones el resultado será que estamos ayudando a formar (deformar), personas precoces con una falta de responsabilidad y sentido común llamativos. Precoces sobre todo en lo técnico y en la sexualidad, con una marcada e innata irresponsabilidad y como consecuencia indirecta hasta seremos (somos) responsables de la precocidad en la delincuencia.
Responsabilidad empresarial hubo…. y mucha (ídolos y empresario)
Responsabilidad política hubo….y mucha (inspectores y municipio)
¿Por qué no está cuestionado nuestro accionar como padres?
Lo único que escuché sensato fue la autocrítica de una madre por televisión dentro de las primeras 24 horas de ocurrido el hecho, después nada más. Debe ser porque no vende.
Hace bastante tiempo que el tipo de prensa buscadora del raiting y del sensacionalismo junto con varios aspectos “legales” dudosos han convertido a nuestra justicia en un verdadero juego de adultos en donde la razón y la verdad ocupan un segundo plano.
Pero tampoco podemos trasladar culpas (muy argentino) o levantar un dedo acusador porque estas acciones para mantenerse necesitan consumidores y esos somos nosotros.
Rescatando la fórmula de mi post anterior, al aplicarla nos daría, re piojosos a la enésima potencia.

Hoy
Hoy necesito ejercer más que nunca la firmeza y la resistencia, para mantener intacta la esperanza.
Busco razones, me observo, veo mis heridas; miro alrededor, veo las heridas que he causado. Muchas han cicatrizado, algunas estoy curando y otras están en carne viva.
Deseo intentar vivir con dignidad y poder ejercer mi libertad lo más auténticamente posible y deduzco que debo ser responsable si pretendo ser digno y que debo evitar la connivencia y la confabulación para no vivir atado a “favores” o “condicionamientos”.
Recuerdo lo que me escribió un entrañable amigo, “en el camino de ser auténtico nunca se termina” y confieso que al principio me costó mucho entender tal afirmación. La misma que al comprenderla siempre me devolvió la esperanza y luego la vida en los momentos difíciles.
Vuelvo mirar a mi alrededor, veo a mi familia en pié, veo cerca verdaderos amigos, recuerdo buenos maestros, veo lazos de comunidad y descubro que hoy la esperanza es la que me impulsa a practicar más que nunca el ejercicio de la firmeza y la resistencia, ejercicio que me (nos) ayude a construir el futuro, convencido que ese futuro puede ser mejor.

Voy a seguir tiñendo mis fondos color verde esperanza