jueves, 13 de marzo de 2008

Lamento

Todo va a suceder cuando no haya más remedio; en ese momento la decisión política se va a tener que tomar y los intereses claudicar, pero seguramente habrá mucho que lamentar quizá bastante más de lo que hay que lamentar el día de hoy.
La ciudad se agranda, la gente construye y se aproxima a los predios de las explotaciones. Las explosiones con su efecto sísmico no van a tener ninguna posibilidad de continuar y en ese momento (hoy está sucediendo) los intereses comerciales van a comenzar negociar un cambio de "lugar" o la expropiación, con exigencias veladas para conseguir ganancias extremas.
Al capital no le interesa pensar en la naturaleza, el medio ambiente, ni el vecino, ni su comarca, aunque esta no sea extensa (las sierras del sistema Tandilia, no son una cordillera ni mucho menos). Le interesa el negocio aunque se esté destruyendo un recurso no renovable para apuntalar a otro que el tiempo destruirá. ¿Qué control de explotación, o mejor dicho que leyes defienden o regulan la incoherencia? El producto se usa mayoritariamente para construcciones y carreteras, pero ¿Por qué se destina los monumentales bloques para defender las playas con escolleras?

Al negocio le interesa el hoy y no el mañana, le interesa el yo y no el nosotros, le interesa el yo y no el hijo. Está tan cómodo en su posición de destrucción que le impide tener vergüenza de la misma y pensar que la actividad se reactivó dentro del esquema de nuestra incipiente democracia, por obra y gracia de “un demora” de la contestación a un recurso de amparo.

Estos últimos años hay una creciente voluntad e intentos para solucionar este problema, inclusive hay signos positivos desde la nueva gobernación de la provincia para contribuir; pero esta democracia deberá ponerse de una vez por todas, los pantalones largos, enmendar el error y no esperar que la expansión demográfica condicione definitivamente “al negocio” para no tener que seguir agrandando este lamento de algo irrecuperable.

Estas fotos de Google Earth datan por lo menos de tres años, no me animaría a ver las actuales.





Editorial II
Tandil: canteras y expropiación
LANACION.com | Opinión | Lunes 10 de marzo de 2008

jueves, 6 de marzo de 2008

Errantes

Nos comportamos como eso, no nos importa de donde venimos, ni quienes fuimos; me parece que no queremos ni recordar lo que somos, no se lo que verdaderamente nos asusta tanto. Estamos tan contaminados de politiquería barata y consumismo globalizado que no nos damos cuenta de todo lo que estamos dejando en el camino.

Hace tiempo que vengo observando tendencias anti identidad en nuestro "Pueblo Grande", y a pesar de lo que nos regala la topografía, más una corriente de visitantes que nos incita a que "seamos nosotros mismos", es palpable que a la mayoría no le interesa.

Esta nota de un querido amigo, me despertó a varios recuerdos, suscitando no pocas nostalgias.

TEATRO CERVANTES

Otro paso hacia la muerte cultural…

La Sociedad Española de Socorros Mutuos, fundada el 8 de diciembre de 1873, es la institución más antigua de su tipo en Tandil y con el Club Hípico constituyen las de origen más temprano en nuestra historia tandilense,

Modelo en su momento, fue el fruto de los desvelos de una colectividad activa e inquieta, de la que me siento orgulloso que mi abuelo materno, Manuel González Castro, participara intensamente.

Aquella Sociedad Española pronto levantó en Gral. Rodríguez al 500 su sede propia a principios de la década del '80 del siglo XIX y pocos años más tarde-en 1884-aprobó edificar una sala teatral de la que Tandil carecía.

Sus esfuerzos permitieron inaugurarla el 8 de diciembre de 1887, con motivo de un nuevo aniversario, el 14º. Fue el primer teatro al que en 1916 lo bautizaron con el nombre de la pluma más grande de habla hispana CERVANTES.

No conforme con ello, y ante el crecimiento de la institución, la modificaron-en realidad hicieron otra- que desde1924 llegó hasta estos tristes días.

Allí con su frente enhiesto y bello, cobijó desde mitines políticos a zarzuelas, operetas, conciertos, conferencias, fiestas de egresos secundarios, teatro, cine, presentación de inolvidables figuras como la de Carlos Gardel que cantó allí en su tercera o cuarta ( hay discusión si estuvo o no en 1916) después de su visita presunta en 1916 y 1918 y 1922.

Fue el 1 de junio de 1924 a sala llena según atestiguan crónicas de la época, cobijándolo después el 19 de febrero de 1930 y en la que sería- sin saberlo- su despedida antes del accidente de Medellín, el 28 de mayo de 1933. Pasaron artistas formidables, talentos nacionales e internacionales que lo elogiaron-recuerdo cuando el director de la Camerata Bariloche me dijo que su acústica era muy buena- hasta llegar a estos cercanos días en que el cine-teatro, ya llamado Colonial ( por esa nefasta costumbre de cambiar nombres por cambiarlos, al igual que ocurrió con el Estrada), y ante apremios financieros transformaron esa maravilla en ¡una discoteca! , Studio 51, que dejó la sala poco menos que en ruinas.

Después tibios intentos que no fructificaron por la falta de energía y decisión de los dueños, los gobiernos y nosotros; el pueblo, posibilitaron su cierre. Casi cadáver, sólo faltaba el ataúd metafórico que ahora parece tenerlo para darle sepultura indigna, en medio de un cerrado mutismo que presagia lo peor.

Si bien la Ordenanza de Preservación del patrimonio histórico-cultural lo "protege" y la llamada Ley del Teatro también, sabemos adonde van a parar esas normas cuando reina la impunidad y los pesitos (buenos pesitos) corren…

Tandil- que ya perdió el viejo Italiano-Super Cine, hoy desolado páramo pos demolición-no tiene un TEATRO (con mayúsculas) y salvo el reciclado de la Confraternidad (ejemplar) y el ex Estrada y la sala de El Cielito que en realidad no tienen las estructuras definidas como para denominarlas, con total propiedad, teatrales, carecemos de un lugar adecuado. Una paradoja ahora que la Universidad creó su Facultad de Arte sobre la base de la Escuela de Teatro…

Si Azul pudo con su magnífico Teatro Español ¿por qué Tandil no?

Todos los días enterramos o volamos un poquito de nuestra identidad- ni hablar de las sierras-no será la hora de decir ¡BASTA!

NADA DE REQUIEM PONGAMOS LA MARCHA TRIUNFAL DE AÍDA, LA OBERTURA 1812, EL ALELUYA DE HAENDEL… CUALQUIER MÚSICA- SI VALE LA METÁFORA-PERO QUE NO TENGAMOS QUE LLORAR ALGO QUE PUDO Y PUEDE EVITARSE

Daniel Eduardo Pérez

Presidente

Junta de Estudios Históricos de Tandil


Y siguieron pasando figuras dentro de mi pensamiento que automáticamente generaban preguntas. Hay cambios necesarios que responden a exigencias de "aggioranmientos" propios de la evolución y otros incomprensibles, estáticos e inútiles.

Nuestro "Pueblo Grande" tiene una historia rica, una joven historia con matices culturales importantísimos de regionalidad que nos descubre definidos; y que a pesar de que la mayoría de los actores responsables detenten su condición de NyC (nacido y criado) la indiferencia a lo hecho por los pioneros en muchos casos, nos deriva a buscar raíces en las imágenes y escritos de archivo.

La historia de un pueblo son sus raíces, ¿por qué privarnos y privar de reconocerla en sus obras?

Volviendo a la nostalgia recuerdo la avenida Machado y a la avenida Colón, con su bulevar de palmeras, el reloj de Santamarina y España, la garita de Pinto y Rodriguez, la sala adjunta del primer molino harinero de Fugl detrás del muro de contención del Lago del Fuerte, la sede de la Alianza Francesa a la que la mezquindad no rescató ni su frente, dando paso a un insulso paredón escondiendo una playa de estacionamiento, el levantamiento del 100% del tren de trocha angosta que circulaba a las canteras, la destrucción de los caminos artesanales hechos por los primeros picapedreros y tantas otras cosas más que seguramente mucha gente con más conocimiento y memoria pueden agregar.

Tandil está destinado a crecer y dependerá de nuestra responsabilidad "el como. Rescato el sub título de Daniel, "Otro paso hacia la muerte cultural...", el camino hacia ella es la decadencia y crecer bajo esos términos puede ser desastroso. La indiferencia es el primer paso a la decadencia, es el principio de la negación y un escudo para no tomar responsabilidades; puede ser problema de falta de educación o de consentimiento social pero inevitablemente seguiremos declinando si no reaccionamos. Hace bastante tiempo Gilbert Becaud denunciaba en una canción esta enfermedad social, LA INDIFERENCIA (L´INDIFFÉRENCE).

Bueno, bueno…como reza el dicho se me cayeron los tacos, ¡los tacos del almanaque encima!